Como en esta foto que nos precede con multitud de flores variadas, somos una «flor» (terapeuta de Somatic Experiencing) con matices muy diferentes, como son nuestros colores y formas (formación adicional en Psicología y Fisioterapia, experiencia clínica y personal, abordajes…) que nos hacen ser complementarias y enriquecer así el paisaje con variedad de colores y estilos.

Uno de los puntos importantes en SE, es tener «opciones» en cualquier acto que realices y por eso mostramos este paisaje en el que elegiríamos la flor que nos gusta más en cada momento dependiendo de la ocasión.

Para que nos conozcas mejor, compartimos contigo un poco de nosotras y nuestra historia…

TERAPEUTA DE SOMATIC – LAURA GÓMEZ GUÍO

Desde bien pequeña, siempre he tenido clara mi vocación sanitaria y el deseo de ayudar a los demás, escuchando y descubriendo la globalidad del cuerpo y de la persona.

A lo largo de estos últimos 15 años he ido buscando respuestas a preguntas que surgían trabajando con mis pacientes y que no lograba entender, por eso he ido ampliando mi formación en diversos campos de la salud: fisioterapia, osteopatía, terapia craneo-sacral, manipulación visceral, liberación somatoemocional, nutrición… En cada ocasión han dirigido mi camino hacia el siguiente escalón y así es como uno tras otro peldaño, la vida me ha llevado a conocer a Peter Levine y su método: Somatic Experiencing, para formarme como un terapeuta de Somatic Experiencing.

Cuando empecé esta formación hace 6 años, ya trabajaba en el mundo de las emociones y situaciones traumáticas, pero no sabía hasta que punto Somatic Experiencing iba a cambiar mi vida personal y profesional.

Mi trabajo personal en estos 6 años me ha hecho encontrar eslabones perdidos y poner orden y coherencia en situaciones complicadas de la vida. Sentir qué estaba pasando dentro de mi, y cómo mis experiencias me habían llevado a ciertos «patrones inconscientes» frente a eventos adversos, me hizo descubrir nuevas opciones cuando tengo que actuar. Opciones es lo que muchas veces no nos planteamos ante algo que es «demasiado», simplemente nuestro cerebro reptiliano actúa como en ocasiones anteriores le ha servido para estar hoy día, SIMPLEMENTE VIVO.

Veo la vida ahora desde un prisma diferente, donde la calma y la autorregulación están presentes, y los límites acompañan mis decisiones. Aplicármelo a mi, a la gente que más quiero y a cualquier persona, es el mejor regalo.

En el plano profesional, he ampliado mi «caja de herramientas» con una «llave maestra» que está presente, me hace estar presente y tiene mucho que enseñar. Poder compartir esta «experiencia corporal»  y el fondo tan profundo que tiene detrás, de entendimiento, descubrimiento, novedad, encuentro… es lo que me motiva para movilizar la divulgación de Somatic Experiencing y hacerlo llegar a cuántas más personas mejor.

Conozco la dificultad de comprender que es un terapeuta de Somatic Experiencing. Si nunca antes has oído hablar de ello, a mi me pasó lo mismo, me pasé el primer año de la formación preguntándome ¿qué hago aquí? y dudando en continuar. El segundo año empecé a unir conceptos y sentirlos en mi cuerpo. Fue cuando más dude de mi manera de actuar y me sentí en parte desorientada hacia donde continuar, explorando diferentes registros hasta ese momento para mi desconocidos. Y fue el tercer año cuando realmente disfruté de SE y de sus resultados. En ese momento vi integrado en mi cuerpo y mi sistema nervioso ¡el proceso que había vivido!. Tardó en impregnarme completamente (como es lógico), pero ahora que lo hizo me siento afortunada y contenta de haber vivido este proceso personal y profesional.

Lo resumiré diciendo que es un enfoque que nos devuelve lo que nos pertenece a cada uno de nosotros, que está presente en nuestra vida cada día, en cada acción que realizamos y de la que pocas veces somos conscientes. Da coherencia y tiempo donde antes hubo caos.